El test, de un vistazo
preguntas
Aquí solo aparecen las preguntas que ya has fallado alguna vez. Cada acierto las acerca a salir de la lista; cada fallo las devuelve al principio. Cuando las aciertas tres veces seguidas, desaparecen.
Un test corriente te hace responder muchas preguntas que ya dominas. Se siente bien y sirve de poco. El tiempo útil de estudio es el que dedicas a lo que todavía no sabes, y eso es exactamente lo que hay en esta lista.
Si aparece vacía es que aún no has hecho ningún test o que no has fallado nada. Empieza por un test rápido y vuelve aquí después.
Merece la pena distinguirlos. Si fallas siempre las de límites de velocidad, tienes un agujero de conocimiento y hay que ir al bloque concreto. Si fallas preguntas sueltas de temas distintos, normalmente es que estás leyendo en diagonal: enunciados con «excepto», «nunca» o «salvo» que cambian el sentido completo de la pregunta.
De las que has fallado en cualquier test de este navegador, sin importar cuándo. Una pregunta entra en la lista al fallarla y sale cuando la aciertas, así que el montón se vacía solo a medida que aprendes.
No hay límite de tamaño: si llevas cien fallos acumulados, el repaso los recorre todos. Y si acabas de empezar y no tienes ninguno, esta página te lo dirá en vez de inventarse un test.
Un test normal mezcla lo que dominas con lo que no. Es agradable de hacer y engaña: la sensación de acertar mucho no significa que estés preparado, significa que te han preguntado lo que ya sabías. El examen real no tiene esa cortesía.
Repasar solo los fallos concentra el esfuerzo en el material que todavía no está aprendido, que es exactamente donde el estudio cambia algo. Es incómodo, y por eso funciona.
Cuando una pregunta vuelve a caer una y otra vez, el problema rara vez es esa pregunta: es el concepto que hay detrás. Ahí conviene leer el tema del manual en lugar de seguir respondiendo, y comprobar en la radiografía si el patrón se repite en un tipo de enunciado concreto.
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